El próximo jueves 26 de febrero, los controladores aéreos en todo el país iniciarán un paro que afectará los despegues de vuelos en todos los aeropuertos nacionales. Según el cronograma oficial de la Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (ATEPSA), el paro se extenderá hasta el viernes 27 de febrero. Esta medida, definida como "legítima acción sindical" por el gremio, se debe a la falta de acuerdo en la negociación con la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) después del vencimiento de la prórroga de la conciliación.
El sindicato ATEPSA señaló que el paro afectará a todos los vuelos que parten desde los aeropuertos argentinos, incluyendo tanto los internacionales como los nacionales. Los principales aeropuertos afectados son Aeropuerto Internacional de Buenos Aires (EZE), Aeropuerto Internacional de Córdoba (CDO), y otros grandes centros de tránsito en todo el país. Este fenómeno no solo impacta a los pasajeros que se encuentran en vuelo, sino también a empresas que dependen de la logística aérea para su operatividad.
El impacto del paro en la actividad aérea se pronostina como significativo. Según datos de la Agencia Nacional de Aviación Civil, se espera una disminución del 30% en la cantidad de vuelos salientes durante el periodo del paro. Esto podría provocar retrasos en múltiples rutas, especialmente en regiones donde los vuelos son clave para la economía local y nacional. Los pasajeros que están en el proceso de planificación de sus viajes deberán revisar su agenda y evitar posibles conflictos.
El sindicato ATEPSA explicó que la medida se ajusta a una estrategia de presión sindical para obtener mejores condiciones laborales y estabilidad en el sector. El gremio ha estado en negociaciones intensivas con EANA desde el inicio del año, pero el vencimiento de la prórroga de la conciliación ha dejado sin alternativas otras opciones de solución.
La medida también tiene consecuencias en el contexto económico. Los transportes aéreos, que generalmente representan más del 5% del PIB nacional, podrían sufrir una reducción temporal en la actividad. Esto afecta a las empresas que dependen de estos servicios para su operatividad, como la logística, la distribución y el comercio internacional.
Para los pasajeros, el consejo es claro: revisar las rutas y planificar con anticipación. Los vuelos que se prevén afectados incluyen principalmente las líneas que parten desde el norte, el sur y las regiones centrales de Argentina. En zonas donde los vuelos son clave para el intercambio comercial, el impacto podría ser más significativo.
El Gobierno nacional ha señalado que está dispuesto a colaborar en la búsqueda de soluciones, pero el proceso de negociación sigue siendo delicado. La situación actual representa un desafío para el sector aéreo y para la economía nacional, ya que la actividad aérea es un indicador clave de la