Los ambientalistas de Greenpeace y otros activistas se encontraron en el Congreso argentino el 26 de febrero de 2026, protagonizando una protesta frente a la Ley de Glaciares. La acción se llevó a cabo en las escalinatas del Palacio Legislativo, donde los manifestantes saltaron la reja para exigir el cese de la modificación de esta norma. Según fuentes oficiales, la Policía detuvo a varios miembros de Greenpeace y a un camarógrafo que participaba en la manifestación. Esta protesta forma parte de una campaña más amplia para resistir la reforma de la Ley de Glaciares, que busca modificar las disposiciones sobre el acceso a los glaciares.
La Ley de Glaciares, aprobada en 2014, establece un marco legal para proteger los glaciares en el país. Sin embargo, en 2026, se propone una reforma que, según las autoridades, podría permitir la explotación de recursos en zonas glaciales. Los ambientalistas argumentan que esta iniciativa representa una amenaza para la conservación de los glaciares y el equilibrio climático. Los manifestantes, incluidos miembros de Greenpeace, se concentraron en el Congreso para exigir que la reforma no se apruebe.
La protesta tuvo un impacto significativo en el proceso legislativo, ya que el Senado está evaluando actualmente la reforma. Los activistas destacaron que el objetivo de su acción es visibilizar el riesgo que representa la modificación de la norma. El gobierno ha señalado que la reforma es necesaria para garantizar el desarrollo sostenible y la gestión de recursos hídricos. Sin embargo, los ambientalistas sostienen que la propuesta no tiene en cuenta los riesgos potenciales para la conservación de los glaciares.
La Policía intervino en la manifestación, deteniendo a varios activistas, incluidos miembros de Greenpeace y un camarógrafo. Los detenidos fueron liberados posteriormente, pero la acción generó un debate sobre el papel de la sociedad civil en la toma de decisiones legislativas. Los medios reportaron que el acto fue realizado sin mayor violencia, aunque hubo algunas confrontaciones menores.
El incidente refleja la tensión entre el sector ambiental y el gobierno en materia de políticas climáticas. Los activistas de Greenpeace han sido históricamente presentes en protestas por temas ambientales, y esta acción se suma a otras iniciativas similares en los últimos años. El Congreso argentino enfrenta un desafío para equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental, lo que ha generado controversia en las redes sociales y en el ámbito político.
Esta protesta también tiene implicaciones para el futuro de la política ambiental en Argentina. Los ambientalistas argumentan que la reforma de la Ley de Glaciares podría tener efectos negativos en el acceso a agua potable y en la preservación de ecosistemas. Los funcionarios del gobierno aseguran que la propuesta es necesaria para abordar las necesidades de la población en zonas rurales.
El evento refleja la importancia de la participación activa de la sociedad civil en el