La crisis en torno a la historia negra ha alcanzado un nuevo nivel de intensidad en los últimos meses. En el contexto del mes de historia negra, los tribunales y las instituciones han enfrentado presiones significativas por parte de la administración de Donald Trump. Un caso destacado se desarrolló cuando un juez federal impugnó la decisión de eliminar paneles que hablaban sobre 'la sucursal del negocio de la esclavitud' del Palacio Nacional de Filadelfia, hogar de George Washington. Entre otros hechos inesperados, el fallo recordó que el primer presidente estadounidense movía sus esclavos entre sus hogares para evitar leyes de emancipación estatales.
El fallo del juez Cynthia Rufe no solo destacó la importancia de la precisión histórica, sino que también subrayó que una agencia no puede decidir arbitrariamente lo que es verdadero basado en sus propias voluntades o las del nuevo liderazgo. Este hecho ha generado un debate nacional sobre el papel de la verdad en la narrativa histórica. Además, el gobierno federal ha comenzado a censurar exposiciones en el Museo Nacional de Historia Africana Americana y Cultura, generando una respuesta masiva de parte de activistas y académicos.
La política de Trump en cuanto a la historia negra refleja una estrategia más amplia de deslegitimir la memoria histórica. Desde el intento de eliminar referencias a la esclavitud en el Palacio Nacional de Filadelfia hasta la presión para que el Museo Nacional de Historia Africana Americana y Cultura no incluya exposiciones sobre el auge del movimiento negro, la administración ha demostrado un compromiso claro con el enfoque histórico tradicional. El desafío es que, al mismo tiempo, el gobierno busca mantener un perfil de 'neutralidad' en temas históricos, lo que genera tensiones internas y externas en la comunidad académica y el público.
El mes de historia negra, que en muchos países se celebra en febrero, representa una oportunidad para abordar las tensiones históricas y políticas que emergen en relación con la memoria histórica. Sin embargo, la resistencia de Trump a reconocer la importancia de la historia negra ha llevado a una polarización en el ámbito educativo y cultural. Este conflicto no solo afecta a las instituciones educativas, sino que también tiene implicaciones en el ámbito político y social, especialmente en el contexto de las elecciones municipales y presidenciales.
En los últimos meses, activistas de todo el mundo han organizado protestas para defender la historia negra frente a la censura. Estas acciones han sido respaldadas por figuras clave en el ámbito académico, como Nikole Hannah-Jones, Jelani Cobb y Trymaine Lee, quienes han destacado la necesidad de una narrativa histórica que incluya el contexto de la esclavitud y su legado en la sociedad estadounidense. La respuesta de los activistas ha sido un llamado a la preservación de la memoria histórica, con un enfoque en la diversidad y la inclusión.
La censura de exposiciones en el Museo Nacional de Historia Africana Americana y Cultura por parte de la administración de Trump ha generado un