El partido en Liniers entre Boca Juniors y Vélez Saraper, que se disputó el martes 18 de febrero de 2026, marcó un punto crucial en el ciclo de Claudio Ubeda, técnico de Boca Juniors. Su reacción ante la derrota, que se produjo en solo tres minutos con dos goles de Matías Pellegrini, evidenció una inestabilidad que trasciende el resultado. El entrenador, al observar el desorden en el equipo, expresó su preocupación por la falta de coherencia en el juego y la necesidad de mejorar.
La derrota en Liniers no solo afectó a Boca Juniors, sino también a la imagen del equipo en un momento crítico. Ubeda señaló que el problema no está en el rendimiento individual de los jugadores, sino en la falta de adaptación a la dinámica del equipo. El entrenador destacó que el equipo tiene la obligación de estar mejor, una frase que refleja su compromiso con la mejora del equipo. Según las entrevistas posteriores, el descontento de los jugadores se evidenció en su desempeño durante el partido, especialmente en la fase final cuando el equipo perdió el control del partido.
El análisis de Ubeda revela un problema estructural en la preparación del equipo. El entrenador señaló que la falta de coordinación en el medio campo, junto con la inadecuación en la defensa, ha sido un punto clave en la derrota. Además, Ubeda destacó la importancia de la rotación de jugadores, especialmente en el contexto del torneo de Apertura 2026, donde el equipo enfrenta una presión importante para recuperar su posición en la tabla.
El desplome en Liniers también generó una reflexión sobre el ciclo de Ubeda. El entrenador, que ha logrado varios resultados en el pasado, se enfrenta a un momento en el que su estrategia y la implementación de su plan táctico están en duda. La derrota en el campo, junto con la falta de confianza de algunos jugadores, ha llevado a Ubeda a reevaluar su enfoque. Este desorden no solo afecta a Boca Juniors, sino también a la percepción del equipo en el mercado deportivo.
La crisis en el equipo ha sido ampliada por la situación de los lesionados. Según Ubeda, la falta de jugadores disponibles ha complicado aún más la preparación del equipo. Además, el entrenador ha expresado su preocupación por el descontento en el equipo, lo cual refleja una situación que podría llevar a un periodo de baja productividad en el futuro.
El análisis de la derrota en Liniers sugiere que la falta de planificación adecuada en la fase inicial del partido ha sido un factor clave en la caída del equipo. Ubeda ha señalado que, para recuperar la posición en el torneo, es necesario realizar ajustes en la estructura táctica y en la selección de jugadores.
El partido en Liniers no solo es una derrota, sino también un punto de partida para una reflexión profunda en la preparación del equipo. Ubeda ha expresado que el objetivo es recuperar la confianza y la consistencia en el juego,