La Unión Obrera Metalúrgica (UOM), liderada por Abel Furlán, ha llegado a un preacuerdo salarial que abarca desde octubre de 2025 hasta marzo de 2026. Este acuerdo, que excluye al sector siderúrgico, busca poner fin a la extensa disputa paritaria del sector metalúrgico.
Detalles del Acuerdo Paritario de la UOM
El acuerdo salarial establece una serie de aumentos escalonados y sumas no remunerativas que buscan mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores metalúrgicos. Los aumentos se distribuyen de la siguiente manera:
- Octubre 2025: $35.000 no remunerativos
- Noviembre 2025: 4,2% remunerativo + $15.000 no remunerativos
- Diciembre 2025: $35.000 no remunerativos
- Enero 2026: 4,2% remunerativo + $15.000 no remunerativos
- Febrero 2026: $25.000 no remunerativos
- Marzo 2026: $35.000 no remunerativos
En total, la suma de los conceptos no remunerativos asciende a $160.000. El incremento acumulado hasta marzo de 2026 será del 13%.
¿Es Suficiente para Combatir la Pobreza?
Si bien el acuerdo representa un avance en las negociaciones salariales, surge la pregunta de si es suficiente para que los trabajadores metalúrgicos superen la línea de pobreza. Con salarios básicos que rondan los $910.000 y una Canasta Básica Total que supera los $1.200.000, muchos trabajadores del sector aún se encuentran en una situación económica vulnerable. La necesidad de recurrir a horas extras y pluriempleo refleja la dificultad para cubrir las necesidades básicas con el salario actual.
Reacciones y Perspectivas
Si bien el acuerdo representa un avance, se espera que genere disconformidad entre los más de 350 mil trabajadores del sector, quienes aspiraban a un aumento que realmente impactara en su calidad de vida. Será crucial observar la evolución de la situación económica y la implementación de medidas complementarias que permitan mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores metalúrgicos.
Próximos Pasos
El preacuerdo alcanzado por la UOM debe ser formalizado en un acta acuerdo y posteriormente homologado por la Secretaría de Trabajo. La demora en este trámite, como ocurrió en la paritaria anterior, podría generar incertidumbre y afectar la percepción de los trabajadores sobre los beneficios del acuerdo.