La confirmación de la condena contra Julio De Vido por la tragedia de Once ha desatado un torbellino de reacciones. El exministro de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios enfrenta ahora la perspectiva de cumplir su condena, sumándose a otros procesos judiciales que podrían mantenerlo bajo arresto domiciliario por el resto de su vida.
Un historial judicial complejo
De Vido, quien fuera un poderoso miembro del gobierno kirchnerista, ya cuenta con una condena firme de 4 años. A esta se suman otras dos causas pendientes por los Trenes Chatarra y la Importación Irregular de buques con GNL. Además, enfrenta el juicio por los Cuadernos de las Coimas, donde se le acusa de ser organizador de una asociación ilícita, y el caso Skanska.
¿Persecución o rendición de cuentas?
La situación judicial de De Vido ha generado un debate encendido. Algunos sectores denuncian una persecución política, mientras que otros celebran la rendición de cuentas por presuntos actos de corrupción durante su gestión. La administración Trump, incluso, le prohibió la entrada a Estados Unidos, argumentando que él y Cristina Kirchner abusaron de sus cargos para beneficiarse financieramente a través de esquemas de soborno.
Las críticas al proceso
Es importante destacar que procesos judiciales contra figuras políticas como De Vido a menudo son objeto de escrutinio. Algunos juristas y sectores políticos advierten sobre posibles irregularidades, incluyendo:
- Falta de imparcialidad judicial.
- Acusaciones de lawfare (persecución judicial y mediática).
- Exposición mediática parcial y anticipada del caso.
La confirmación de la condena de De Vido marca un hito en la lucha contra la corrupción, pero también plantea interrogantes sobre la transparencia y la equidad del sistema judicial.
El futuro de De Vido
Más allá de la condena por la tragedia de Once, el futuro judicial de De Vido es incierto. Los juicios pendientes y las posibles apelaciones podrían prolongar su proceso judicial durante años. Mientras tanto, su esposa, Alessandra Minnicelli, ha expresado su frustración con la clase política, denunciando que muchos de los que antes buscaban favores de su marido ahora le dan la espalda.