En un giro dramático en el caso que conmocionó al country La Delfina de Pilar, Rosalía Paniagua, la empleada doméstica acusada del asesinato del ingeniero Roberto Wolfenson Band, confesó el crimen ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 4 de San Isidro. La mujer admitió haber ahorcado a su empleador durante una discusión que se desató tras ser descubierta robando un teléfono celular.
La Confesión Detallada de Paniagua
“Ahora voy a declarar la verdad, porque yo antes no había declarado la verdad por miedo”, declaró Paniagua, explicando que la disputa con Wolfenson surgió cuando él la sorprendió sustrayendo un celular y amenazó con denunciarla. Según su relato, se produjo un forcejeo en el que ella golpeó a Wolfenson, lo derribó y finalmente lo estranguló con un colgante.
Las pruebas presentadas durante el juicio, incluyendo resultados de la autopsia que revelaron ADN de Paniagua bajo las uñas de la víctima, fueron cruciales para que la acusada admitiera su culpabilidad. Sin embargo, la versión de Paniagua sobre el robo del celular, alegando que la esposa de Wolfenson le había pedido que lo hiciera para espiar a su marido, generó escepticismo entre los investigadores.
Un Crimen sin Intención, Según la Acusada
Paniagua insistió en que no tenía intención de matar a Wolfenson: “No me di cuenta, no planeé, no tenía en la cabeza matar a alguien porque se trata de una vida. Y si yo por eso tengo que pagar, voy a tener que pagar porque sí, se trata de una vida”. La acusada reconoció su error y afirmó ser consciente de que su acto no tiene perdón.
Durante la segunda audiencia del juicio, Paniagua especificó que estranguló a Wolfenson con un hilo proveniente del collar que llevaba puesto. Según su relato, el crimen se produjo en un momento de ofuscación tras ser insultada por la víctima. “Se me fue de las manos”, declaró.
El Doloroso Testimonio de la Viuda
El juicio también incluyó el desgarrador testimonio de Graciela Orlandi, la viuda de Wolfenson, quien se quebró emocionalmente y no pudo completar su declaración. Orlandi expresó su dolor y exigió que se castigue al asesino de su esposo, describiéndolo como un buen hombre y esposo. Su testimonio previo fue incorporado por lectura.
El caso ha generado gran atención mediática y ha reabierto el debate sobre la seguridad en los barrios cerrados y la relación entre empleadores y empleados domésticos. El juicio continuará con los alegatos de la fiscalía, la defensa y los abogados de la familia Wolfenson.